Salto al vacío

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NOVEDADES

Salto al vacío

Salto al vacío

De niña no tenía muy definido el prototipo de príncipe azul. Dependía siempre de qué serie de televisión estaba de moda o qué artista era el más puntero. Supongo que como nos pasaba a todas.  ¿Quién no se enamoró perdidamente de Tom Cruise? ¿o quien no tenía su preferido en Sensación de Vivir?.  Recordad esas carpetas forradas que nos hacían suspirar…

En mi caso, y con el tiempo, puedo decir que encontré a mi príncipe (no se si azul o multicolor). Claro que antes tuve que besar a algún sapo, pero es que para identificar qué es lo que quieres tienes que saber qué no quieres.

El caso es que la vida, en muchas ocasiones te lleva al límite y te empuja al vacio.  

Mi primer salto al vacío fue crucial para reencontrarme con el que hoy es mi compañero, mi amigo, mi amante, mi socio, el padre de mis hijos y la persona que mejor me conoce (esto a veces no es bueno…). 

En aquella época yo necesitaba alguien que me arropara en sus brazos y me diera el sosiego y la seguridad que necesitaba. Y entonces, Luis reapareció en mi vida. O quizá nunca se fue.

Esos momentos fueron el comienzo de lo que hoy somos.

El 50% de Pequeña Moma es él.  No porque vaya a comprar, ni trate con proveedores, ni porque venda en las tiendas, ni porque contrate al personal…

 

 

 El 50 % de Pequeña Moma es él porque me acompaña, me anima, me alienta cuando creo que no puedo más.  Porque es capaz de hacerme reir a carcajadas. Porque me espera a cenar, llegue a la hora que llegue. Porque no deja que me venga abajo cuando tengo un mal día. Porque es capaz de enfadarme tanto como para bajarme del coche y dar un paseo de 1 hora que me hace entender que él llevaba razón. Porque ve mis necesidades (incluso antes que yo) hasta el punto de renunciar a todo, incluso a su lado más profesional por estar a mi lado. Un nuevo salto al vacío, pero que como el primero, estoy segura que  también nos unirá más aún si cabe (siempre que no nos crucemos demasiado por las tiendas de Pequeña Moma … ¡quedas avisado!)

Si, lo se, tengo mucha suerte y supongo que ahora mismo muchos estarán haciendo una “porra” para ver cuánto durará esta situación, pero como hace años. … para compensar os diré que es incapaz de llevar a los niños conjuntados cuando yo no estoy en casa y que eso de poner un lazo en el pelo de las enanas le supera. 

Pero lo importante es que, hoy, después de tantos años, sigue arropándome en sus brazos. Y son esos momentos de sosiego donde me vuelvo a sentir segura y confiada.  No podría haber elegido mejor compañero de vida. Gracias Luis por todo.

 

Porque a veces hay que dar un salto al vacío para volver a sentir el suelo bajo tus pies.

 

 

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